martes, 10 de septiembre de 2013

You only have one chance... (Capítulo 11)

Autora: Daleth (@_anothershadow)
Participantes: Kai, Lay, ChanYeol, Kris (EXO), MinAh (Girl's Day), Joon (MBLAQ), JunHyung (B2ST), HeeChul (Super Junior), MinHo (SHINee)
Género: angst, crime, drama, mystery, general
Advertencias: muerte de un personaje, violación NO explícita, tortura, lemon, lenguaje soez
Autorización: +18
Sinopsis:
"SeoWon era un lugar complicado, él lo sabía mejor que nadie... Se conocía sus calles como la palma de su mano, había jugado con fuego en sus rincones más oscuros y más de una vez se había quemado. Pero estaba vivo, más vivo que nunca en su maldita vida. Había escapado de ese agujero que lo consumía lentamente y ahora era libre, libre para hacer todo aquello que las eternas palizas le habían impedido, libre de limpiar sus manos de los restos de sangre seca, libre para contar su historia... Tal vez no es bonita, tal vez es demasiado dura, tal vez no hay un amor verdadero escondido entre sus líneas, pero es su historia. ¿Estás dispuesto a escucharla...?"




***IMPORTANTE***
Este capítulo contiene una escena de sexo explícito entre hombres. Si no te gusta, pincha aquí para leer la versión censurada. Gracias.



Capítulo 11

            HeeChul se dejó caer con pesadez en el sillón de su despacho. La conversación con JongIn no había sido muy fructífera, y que no quisiera hablar con él solo hacía que su dolor de cabeza aumentara; y eso que aún tenía miles de problemas pendientes que solucionar, empezando por aquel idiota que lo golpeó y terminando por el propio Kai.

            Se aflojó la corbata para quitársela, deslizándola con suavidad por su cuello para dejarla caer después sin ningún cuidado en el suelo. Se masajeó las sienes, haciendo movimientos circulares, y cerró los ojos, tratando de relajarse un poco. Realmente todo lo que hiciera era inútil... Ser el cabeza de familia y, además, controlar una mafia no era un trabajo sencillo.

            HeeChul suspiró, echando la cabeza hacia atrás sobre el respaldo del sillón. Lo que le había dicho JongIn le hacía pensar en demasiadas cosas... Tal vez no había sido tan buen hermano como creía, tal vez debería haber cuidado más de sus hermanos, haberles prestado más atención... Pero ya no podía volver atrás en el tiempo, daba igual lo mucho que lo deseara.

            Cogió el pequeño marco que tenía sobre el escritorio, el único que guardaba, y lo observó atentamente. A través del cristal, cuatro pequeños niños le sonreían de forma tierna y brillante, demostrando toda la felicidad que un cuerpecito con tan poca experiencia podía guardar.

            Inconscientemente HeeChul sonrió al acariciar la foto. Le resultaba irónico que una escena tan cálida solo le reportase el frío del cristal al tocarlo...

            Negó para sí mismo, dejando el marco bocabajo para resistir la tentación de hundirse en más recuerdos. Ya ni se reconocía, no sabía si era él el que salía en la foto o solo un vago espejismo creado años atrás, porque todo había cambiado demasiado. Él había cambiado, ChangSeon había cambiado, JongIn había cambiado, y...

            Se mordió la lengua, golpeándose contra el sillón como un pequeño castigo por permitirse pensar es aquello. Simplemente todo era distinto, y el mayor de los Kim no era la excepción. Sin embargo, HeeChul también lo pasaba mal, para él también era doloroso, ¿por qué no se merecía un poco de compasión como los demás? No era una máquina, tampoco de hielo... el gran Kim HeeChul también tenía sentimientos...

* * *

            Yixing se arreglaba la ropa mientras trataba de recuperar el aliento. La chica que lo acompañaba se subió su ropa interior y se alisó un poco con las manos la falda de su uniforme de trabajo. Acto seguido abrió la puerta de la enorme despensa y vigiló que no hubiera nadie del servicio cerca.

            – Ya puedes salir –sonrió pícaramente a Lay.

            – Muchas gracias, preciosa –se puso a su lado y la besó por última vez de forma apasionada, aunque trataba de controlarse para lo que estaba por venir.

            Salió de la habitación y enfiló el pasillo de las habitaciones de los criados para llegar a las escaleras que daban a la gran mansión Kim. Colarse allí había sido más sencillo de lo que jamás se habría imaginado, solo tuvo que ganarse el favor de una de las numerosas jóvenes que trabajaban al servicio de la mafia.

            Llegó hasta la primera planta y giró a la derecha, al ala donde se encontraban los dormitorios, según le había indicado aquella chica cuyo nombre ya había olvidado. Si su memoria no le fallaba, ella había dicho que era la tercera puerta a la izquierda.

            Pasó frente al lugar indicado y golpeó suavemente la madera. Inmediatamente la voz ahogada de Kai le dio permiso para pasar. Lay no pudo reprimir una sonrisa divertida que dio vida a sus labios finos. Cuando el menor lo viera entrar seguro que no se reiría.

            Yixing se recompuso rápidamente y abrió la puerta lo justo para poder pasar, luego la cerró y, con suma delicadeza, echó el pestillo para evitar que lo interrumpieran.

            – ¿Por qué has tardado tanto en traerme un maldito café, KyungSoo? –bufó el menor, tirado bocabajo en la cama con la cabeza hundida entre diversos almohadones–. Ahora llama a SoHee y dile que me tiene que curar –exigió con tono burlón.

            El chino se lamió los labios. Kai solo estaba tapado por una sábana blanca que le cubría únicamente hasta la cintura, con su piel oscura uniformemente bronceada expuesta ante su mirada lujuriosa. Aquel niñato despertaba sus más bajos instintos.

            – ¿KyungSoo? –Lay rió suavemente al escuchar el llamado de JongIn mientras se acercaba a su cama.

            – Siento defraudarte, no soy KyungSoo... Pero mira el lado positivo, soy más alto, más guapo y mejor en la cama.

            Kai se giró inmediatamente al escuchar aquella voz, incorporándose levemente.

            – ¿Qué demonios haces tú aquí? ¿Cómo has logrado entrar?

            El mayor negó con la cabeza, agachándose justo al lado de la cama para estar a la altura de JongIn.

            – Te dije que conseguiría lo que quiero de ti... y yo siempre cumplo mis promesas, Kai.

            El moreno tragó saliva en seco al ver como el chico, poco a poco, se deshacía de su camiseta, dejando sin ningún pudor al descubierto su torso blanquecino bien trabajado.

            – No puedes hacerme nada... –titubeó, sintiéndose de repente muy impotente por no poder moverse a causa de sus heridas–. Puedo llamar a seguridad –Lay rió escandalosamente al escucharlo para, acto seguido, subirse sobre él, inmovilizándolo con su propio peso.

            – Como se te ocurra alertar o avisar a alguien de alguna forma, abriré la boca y cantaré como un bonito y colorido loro, Kai. Y créeme, esa será tu perdición.

            Yixing se inclinó sobre el chico, haciendo que pusiera una mueca de dolor ya que el castaño estaba presionando su herido costado izquierdo.

            – Me haces daño... – se quejó lastimeramente, sintiendo como atacaba su cuello con labios, dientes y lengua.

            – Guárdate las quejas para más adelante, te harán falta –rió sobre su cuello, logrando que se le erizara la sensible piel al menor.

            Kai volvió a tragar saliva, aquello había sido una amenaza en toda regla. Lay pensaba terminar lo que tantas veces había comenzado de forma infructuosa y, en aquella ocasión, lo iba a conseguir, no podía hacer nada por evitarlo.

            – No me puedo creer lo mucho que me pones –le jadeó al oído para después bajar a su clavícula y seguir con la lengua el camino de piel morena que formaba.

            Comenzó a bajar por su pecho, dejando un camino de besos húmedos y cada vez más apasionados, aprisionando con fuerza a la vez sus muñecas para evitar que se moviera.

            JongIn trataba de revolverse de forma inútil, ya que el chino tenía más fuerza de la que aparentaba poseer. Sus labios mandaban corrientes eléctricas por todo el cuerpo del menor, haciendo que cada vez le fuese más difícil contener sus reacciones.

            Inconscientemente, el moreno levantó la cadera al sentir la lengua de Yixing hundiéndose en su ombligo, terriblemente cerca de su zona más sensible. Fue entonces cuando no pudo contenerse más y dejó escapar un jadeo ahogado, con su pecho subiendo y bajando cada vez más rápido.

            – Parece que a ti también te gusta –se burló el castaño, subiendo y mirándolo a los ojos.

            – Hijo de puta –Kai trató de transmitirle con la mirada todo el odio que sentía, pero solo sacó una risa seca de su compañero.

            – Eso no quita que lo estés disfrutando tanto como yo.

            Sonrió de lado antes de mover las caderas, frotando su miembro con el de Kai y haciendo que gimiera por primera vez en aquel encuentro.

            – N-no hagas eso –se quejó con los ojos fuertemente cerrados para tratar de contenerse.

            – ¿El qué? ¿Esto? –repitió la acción, sacando otro gemido del moreno. Lay rió de forma suave–. El niño pequeño no ha sido nunca el dominado, ¿eh?

            – No soy ningún niño –a pesar de la situación, JongIn se negaba a dejarse humillar tanto.

            – Claro que sí, lo que tú digas, Kai.

            El chino se lanzó sobre sus labios gruesos, dejando que su lengua invadiera la boca del moreno, saboreando su esencia, hundiéndose en él. Yixing gimió descaradamente entre el beso, el dueño del dormitorio besaba mejor de lo que se imaginaba. Kai sintió un pinchazo de placer en su vientre bajo al escucharlo. Ese simple gemido podría haber conseguido que se corriera, pero por suerte se contuvo y mantuvo su dignidad.

            La temperatura de la habitación crecía de forma alarmante, haciendo que Lay se sofocara pensando en como su miembro estaba apresado por sus bóxers y la tela áspera de los vaqueros. Se separó del menor, irguiéndose para aflojarse el cinturón, tirándolo a un lado de la cama para después desabrocharse el pantalón. Nunca permitía que el contacto visual con Kai se cortara, sintiendo el placer recorrerle al ver como el menor no perdía ni un detalle de sus movimientos. Yixing sonrió de medio lado, decidiendo que iba a poner un poco a prueba al moreno.

            Se bajó los apretados bóxers, liberándose de su pequeña cárcel. Cogió su miembro por la base firmemente y comenzó a masturbarse lenta y seductoramente. Pasó la lengua por sus labios, echando después la cabeza hacia atrás para soltar un gemido estrangulado, jadeando por el placer que él mismo se daba.

            Kai cerró los ojos, sintiendo la sangre agolparse en sus mejillas. Se pasó la mano por la cara y cuello, aquello comenzaba a ser demasiado tentador como para tan siquiera pensar en resistirse. Además, estaba seguro de que el chino ya habría notado su erección simplemente tapada por la sábana.

            Entreabrió los ojos al escuchar un nuevo gemido salir de los labios de Yixing. Él sí que sabía sacar provecho de sus encantos...

            JongIn maldijo para sí mismo, Lay era jodidamente sensual a pesar de su aspecto a simple vista delicado e inocente. Como la bestia que despierta de su letargo para dejar paso a una faceta que no le desagradaba en absoluto.

            El moreno se relamió los labios, apoyándose en los codos para tener una mejor visión del cuerpo y los movimientos de su acompañante. Antes de que se diera cuenta, Kai estaba completamente sentado ayudando a Lay en su tarea.

            El chino sonrió al sentir la mano de JongIn sobre su miembro, moviéndose de forma rápida y placentera, rindiéndose a su toque para dedicarse a gemir. Se dejó caer sobre Kai, tumbándolos a ambos pero sin permitir que el movimiento de la mano ajena cesara. Comenzó a jadearle al oído, retorciéndose sobre su cuerpo moreno.

            – Kai~ –le ronroneó suavemente–. Podrías sustituir tu mano por otra cosa... –besó su cuello, haciendo un camino de besos hasta sus labios–. Seguro que lo haces genial.

            Yixing rió cuando se vio bajo el cuerpo ardiente de JongIn, que se había encargado de darle la vuelta a la situación. Verlo tan dispuesto le había sorprendido muy gratamente.

            El menor se deshizo de la sábana de una buena vez para no estar incómodo y comenzó a bajar por el pecho de Lay, siguiendo cada línea que formaban sus músculos. Mordió suavemente su cadera mientras terminaba de desnudarlo de cintura para abajo.

            – Por fin estamos en igualdad de condiciones. Ahora vas a ser tú el dominado –se burló.

            Yixing rió de nuevo, le parecía adorable que un niño como Kai pretendiese dominarlo.

            – Piensa lo que quieras, Kai.

            Sin perder tiempo, el chino empujó la cabeza del menor hacia su miembro, no tenía ganas de juegos. JongIn obedeció sin poner resistencia, abarcando con su boca todo lo que podía.

            – ¡Joder! –Lay levantó las caderas como acto reflejo a aquella sensación tan placentera, comenzando a marcar el ritmo que quería.

            El moreno subía y bajaba, trabajando tan rápido como podía para cumplir con las exigencias de su ya amante. Cogió su miembro por la base, empezando a masturbarlo de nuevo.

            Como pudo, Kai se libró del agarre de Yixing, parando en su labor para mirarlo.

            – ¿Por qué cojones tienes que ser tan bruto? –se quejó de mal humor–. ¿No ves que no me cabe en la boca, capullo? –refunfuñó.

            – Mmm... creo que me lo voy a tomar como un cumplido –sonrió, sentándose en la cama–. Algo así como “mmm~ Lay~ la tienes tan grande...”

            – ¡Yo no he dicho eso! –JongIn se irguió, tratando de asesinar con la mirada al mayor.

            – No hablo de palabras, sino de tu mirada. Me estás pidiendo a gritos que te la meta y te haga gritar de placer –susurró de forma ronca, cogiéndolo por la barbilla para mirarlo a los ojos.

            – Idiota... –murmuró.

            – Pero no me puedes negar que estoy buenísimo.

            Yixing atrajo al menor hasta su cuerpo para besarlo de forma más lenta y tranquila, aunque no menos pasional. El chino bajó con sus manos por la espalda morena hasta agarrar su culo bien formado. Kai se separó del beso para jadear al sentir los dedos largos de Lay acariciar la zona de su entrada, poniéndose en tensión.

            – Relájate, JongIn –el menor abrió los ojos al escuchar su verdadero nombre de labios de su amante–. Nunca te lo han hecho, ¿eh?

            El chico bajó la mirada, avergonzado. A pesar de fardar tanto de vida sexual y de ser bisexual, nunca se había visto en aquella situación.

            – ¿Tienes lubricante?

            Kai no contestó, simplemente se estiró hasta alcanzar el primer cajón de su mesita de noche, de donde sacó un botecito de lubricante, tendiéndoselo a Lay.

            – Sabor fresa –leyó la etiqueta–. Menudas noches habrás pasado jugando con esto...

            – Cállate –el chico sentía sus mejillas arder con fuerza, ya avergonzado de por sí con la situación como para soportar bromas.

            Yixing se embadurnó tres dedos con el espeso líquido, llevando su mano después a la entrada del menor, comenzando a acariciarla en forma de círculos.

            – Tranquilízate... te aseguro que te va a gustar –besó su mejilla, pasando luego a su oreja para morder con suavidad el lóbulo.

            JongIn asintió, aspirando hondamente para dejar salir el aire con lentitud. Cuando el primer dedo entró, se relajó ya que no le había dolido tanto. Se acercó a Lay, sentándose a horcajadas sobre él, permitiendo que el chino rodease su cintura de forma protectora y posesiva.

            Cuando el segundo dedo llegó, una oleada de molestia abarcó su zona baja. Sin embargo, el suave susurro de Yixing y el sinfín de besos que dejaba sobre su piel lograban que se relajara de nuevo, sintiendo el placer del calor ajeno invadirlo. Kai no tardó en comenzar a gemir, exigiendo más, especialmente cuando los dedos largos y finos de Lay tocaron una zona de su interior que él desconocía.

            Antes de que se diera cuenta, el chino lo había obligado a ponerse a cuatro patas, acariciando toda su espalda mientras se posicionaba tras él.

            – ¿Estás listo? –besó su omóplato derecho.

            – Joder, empieza de una maldita vez ya.

            Lay rió, jadeando inmediatamente después al clavarse de una estocada en Kai. Salió un poco y se volvió a clavar, arrancando nuevos gemidos del menor. Yixing comenzó con un vaivén lento, abarcando la oleada de placer que lo invadía, marcándole a JongIn los dedos en la cadera.

            Pronto, el moreno no podía dejar de gemir, moviendo las caderas, exigiendo más placer, queriendo más de todo lo que Yixing le daba; más besos, más caricias, más jadeos ahogados en su cuello... y se lo hacía saber cada vez que gemía Yixing.

            Ninguno de los dos se molestaba en ocultar su placer, tal vez demasiado confiados pensando que nadie los podía escuchar, sintiéndose solos, abandonados por todo el mundo en aquel momento... hasta que tocaron a la puerta.

            – ¿S-señor...?

            Kai abrió los ojos, asustado, al distinguir la voz de KyungSoo. Trató de separarse de Lay, pero el chino se lo impidió, sin cesar en su movimiento.

            – Dile que se largue –le susurró al oído, acariciando todo su pecho, tentándolo para que no se fuera de su lado.

            JongIn entrecerró los ojos, sin poder evitar gemir ante la voz ronca de su amante, y asintió.

            – V-vete... KyungSoo –pronunció con dificultad, deseando que su criado no cuestionara su decisión.

            No era la primera vez que el menor de los Kim se llevaba compañía a su dormitorio, algunas veces incluso a chicas del servicio. Pero en aquella ocasión todo era demasiado distinto, extraño... No estaba con un cualquiera, era su amigo, Lay, que se había colado en su habitación; no se encontraba en cualquier situación, estaba permitiendo que accediera a zonas de su propio cuerpo que ni él había tocado; y lo peor... todos pensaban que Yixing no debía acercarse de nuevo a Kai.

            – Pero... debo curarle, señor.

            – ¡Largo! –gruñó el moreno, avergonzado por todo aquello por primera vez en demasiado tiempo.

            Lay rió, saliéndose de su interior y sentándose en la cama, con la espalda apoyada contra el cabecero.

            – Ven aquí –ordenó, palmeándose los muslos.

            El menor gateó hasta el otro, sentándose a horcajadas sobre él para después autopenetrarse, comenzando de nuevo con aquel placentero vaivén. Lay lo cogió por las caderas, ayudándolo con los movimientos. Los gemidos no tardaron en volver a inundar el dormitorio, subiendo la temperatura hasta extremos que no conocían.

            En aquella nueva posición, JongIn se sentía aún más avergonzado, con la mirada del chino penetrándolo y sus labios tan cerca, tentándolo. Era extraño, nunca se había sentido así... como si fuera la primera vez que compartía una situación igual con una persona.

            Kai escondió su rostro en el cuello de su amante, agarrándose a sus hombros fuertes y blanquecinos como si su vida dependiera de ello.

            – Me gusta JongIn... –el murmullo de Lay le sorprendió, haciendo que se sonrojara aún más, si es que eso aún era posible–. Me gusta más que el Kai soberbio y ligón... –besó su mejilla, buscando sus labios desesperadamente.

            El moreno se irguió, aceptando los labios finos de Yixing en un suave beso, tranquilo, sensual, de esos que conseguían que Kai desconectara de todo lo que le rodeaba y se centrara únicamente en la otra persona.

            El ritmo de sus caderas era cada vez más errático y descoordinado a causa del orgasmo que se acercaba a pasos agigantados, construyéndose en sus vientres bajos. JongIn sabía que no iba a aguantar mucho más, así que comenzó a darse placer a sí mismo, corriéndose prácticamente al instante. A los dos segundos, Lay lo acompañó en el culmen del placer, con el nombre del menor en los labios.

            Yixing dejó caer la cabeza hacia atrás, apoyándola contra la pared. Al poco, sintió como Kai se salía de él y se echaba sobre su pecho en una posición más cómoda. El chino sonrió, acariciando el pelo suave y moreno del menor para después estirarse en busca de la sábana que había caído al suelo durante su encuentro.

            Con cuidado, Lay se levantó de la cama, tumbando a JongIn y cubriéndolo con la sábana para que no cogiera frío. Dejó un beso en su frente de forma tierna, comenzando a vestirse lentamente después.

            – ¿Ya te vas? –la voz adormilada del menor llamó su atención, haciéndole sonreír, jamás se imaginó a Kai siendo como un niño, frágil, pequeño, inocente...

            – Sí... –suspiró–. No creo que sea adecuado que me quede después de la que me lió Joon... Además, tienen que curarte esa herida y a mí no me pueden ver aquí.

            Kai bajó la mirada, algo apenado. Era la primera vez que veía a Lay así de serio, evaluando su situación. Siempre había pensado que el chino era una persona alocada que simplemente se dedicaba a vivir su vida, pero se equivocaba...

            – Descansa, JongIn –le sonrió antes de quitar el seguro de la puerta y abrirla un poco, cuidando que nadie lo viera salir de allí.

            El menor se hundió entre sus almohadas tras ver a Lay desaparecer de su dormitorio. Aún huele a él, pensó, sintiéndose estúpido y perdido, como un niño en mitad de una calle bulliciosa, sin saber qué hacer. ¿Por qué Yixing había tenido que aparecer de repente? ¿Por qué tenía que haber tirado todas sus barreras precisamente ahora? Ahora, cuando por fin tomaba sus propias decisiones, cuando se sentía seguro, cuando pensaba que podría lograrlo... ¿Por qué ahora...?
Continuará...


2 comentarios:

  1. Te dejaré comentarios separados sólo porque sí. (?) y reaaalmente lo siento por no comentar antes q___q yo te amo, no me odies (??) Aersh... Iré comentando por orden esta vez. Me da cosita con HeeChul :c no sé, con eso de que el también tiene sentimientos y eso... le entiendo de cierta forma...
    Ahora lo importante! (??) -Biela pls- Cuando leí por primera vez el cap, te detesté porque me calenté y en todo momento la foto esa de Lay con una chaqueta y sin camisa debajo, no salía de mi mente //// PLS. No sabía qué hacer, srsly, sentía que si dejaba comentario en ese momento iba a estar de caliente y mi dignidad se iba a esfumar (???) /escusa 1 por la cual no dejé comentario/.
    Cuando se me pasó lo caliente (?) Me volví a calentar con JongIn (????) ES QUE TENGO DEBILIDAD POR JONGIN Q___Q </3 -No, no por Kai, por JongIn-. Entonces x'DDD ay, cuando KyungSoo ♥ tocó la puerta, me dio y me empecé a reír como imbécil (?) x'DDDD es que me imaginé a JongIn todo ukeao' y rojo y con vergüenza tratando de quitarse a YiXing de encima, pero a la vez no porque le gustaba (?) y KyungSoo asustado/avergonzado del otro lado... y YiXing burlándose... Qué situación más... especial. (?)
    Y así pue' (?) diría más, pero ya es suficiente incoherencia para un cap xD asdfsvuyhfds Estuvo bueno el cap, ME ENCANTÓ -ya te lo había dicho- y de nuevo, lo sieeeeento por no comentar antes ;; pero ya he vuelto! Ya tengo ordenador y ya te puedo comentar normalmente, jeje~ Te quiero, Aurita Ancianita Bonita~~ ^^

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  2. Ay...Mi vida...Por qué...(?) Yo apenas tengo 15, mucho que vivir, ¿y vienes tú a escribir esto? No, no, no mercy ♫ (???) Hmh..Bueno, déjame pensar bien lo que comentaré antes de joder mi dignidad, como dice Biela ↑ (?) -Suspira profundamente.- Vale, empecemos. (?) La mayoría de todo este episodio es eso 8DDD QUE BUEN REGALOTE. (??) -Su episodio favorito (???).- Bueno...¿Sabes? Considerando que el lemon, hoy en día, es más bien un tema de fanfics para principiantes (muuuy lamentablemente.), como siempre, tú, lo haces más que especial 8D jajaja ;; Lay apenas estaba besando a Kai y yo ya estaba echando humo (?)...Mi precioso bebé Jongin...También soy tan débil por él~♥ tan profundamente inocente e ingenuo, tal cual como dices...¿Te dije que amo como escribes, no? Magistral, esa simple palabra. No sé qué decir jaja ;A; (?) Bueno xD, debo decir que el "lemon" comúnmente es algo para fujoshis lelas que quieren puro sexo porque les da miedo ver porno real (?) pero ¿Este? Este es el verdadero lemon, el bueno, el bien narrado que enciende incluso cuando aún no se han desnudado (???)...En fin u3u no sé, te amo por eso...Hoy en día no queda cualquier escritor que pueda escribir cosas así, tan precisamente bien planeadas y estructuras. Mis alabanzas (???). Por último debo decir que no pude evitar morir de risa con lo de Kyungsoo ¿Y quién no? Hasta Biela se rió (????) Pero es que x'DDD Imaginé sus ojos abiertos como platos detallando la escena...AJAJA u3u..Ahh, bueno ya, voy al siguiente x'D~ ¡Graciaaaas! ♥♥♥

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