Participantes: Kai, Lay, ChanYeol, Kris (EXO), MinAh (Girl's Day), Joon (MBLAQ), JunHyung (B2ST), HeeChul (Super Junior), MinHo (SHINee)
Género: angst, crime, drama, mystery, general
Advertencias: muerte de un personaje, violación NO explícita, tortura, lemon, lenguaje soez
Autorización: +18
Sinopsis:
"SeoWon era un lugar complicado, él lo sabía mejor que nadie... Se conocía sus calles como la palma de su mano, había jugado con fuego en sus rincones más oscuros y más de una vez se había quemado. Pero estaba vivo, más vivo que nunca en su maldita vida. Había escapado de ese agujero que lo consumía lentamente y ahora era libre, libre para hacer todo aquello que las eternas palizas le habían impedido, libre de limpiar sus manos de los restos de sangre seca, libre para contar su historia... Tal vez no es bonita, tal vez es demasiado dura, tal vez no hay un amor verdadero escondido entre sus líneas, pero es su historia. ¿Estás dispuesto a escucharla...?"
***IMPORTANTE***
Este capítulo contiene una escena de sexo explícito entre hombres. Si no te gusta, pincha aquí para leer la versión censurada. Gracias.
Capítulo 11
HeeChul se dejó caer
con pesadez en el sillón de su despacho. La conversación con JongIn no había
sido muy fructífera, y que no quisiera hablar con él solo hacía que su dolor de
cabeza aumentara; y eso que aún tenía miles de problemas pendientes que
solucionar, empezando por aquel idiota que lo golpeó y terminando por el propio
Kai.
Se aflojó la corbata
para quitársela, deslizándola con suavidad por su cuello para dejarla caer
después sin ningún cuidado en el suelo. Se masajeó las sienes, haciendo
movimientos circulares, y cerró los ojos, tratando de relajarse un poco.
Realmente todo lo que hiciera era inútil... Ser el cabeza de familia y, además,
controlar una mafia no era un trabajo sencillo.
HeeChul suspiró,
echando la cabeza hacia atrás sobre el respaldo del sillón. Lo que le había
dicho JongIn le hacía pensar en demasiadas cosas... Tal vez no había sido tan
buen hermano como creía, tal vez debería haber cuidado más de sus hermanos,
haberles prestado más atención... Pero ya no podía volver atrás en el tiempo,
daba igual lo mucho que lo deseara.
Cogió el pequeño marco
que tenía sobre el escritorio, el único que guardaba, y lo observó atentamente.
A través del cristal, cuatro pequeños niños le sonreían de forma tierna y
brillante, demostrando toda la felicidad que un cuerpecito con tan poca
experiencia podía guardar.
Inconscientemente
HeeChul sonrió al acariciar la foto. Le resultaba irónico que una escena tan
cálida solo le reportase el frío del cristal al tocarlo...
Negó para sí mismo,
dejando el marco bocabajo para resistir la tentación de hundirse en más
recuerdos. Ya ni se reconocía, no sabía si era él el que salía en la foto o solo
un vago espejismo creado años atrás, porque todo había cambiado demasiado. Él
había cambiado, ChangSeon había cambiado, JongIn había cambiado, y...
Se mordió la lengua,
golpeándose contra el sillón como un pequeño castigo por permitirse pensar es
aquello. Simplemente todo era distinto, y el mayor de los Kim no era la
excepción. Sin embargo, HeeChul también lo pasaba mal, para él también era
doloroso, ¿por qué no se merecía un poco de compasión como los demás? No era
una máquina, tampoco de hielo... el gran Kim HeeChul también tenía
sentimientos...
* * *
Yixing se arreglaba la
ropa mientras trataba de recuperar el aliento. La chica que lo acompañaba se
subió su ropa interior y se alisó un poco con las manos la falda de su uniforme
de trabajo. Acto seguido abrió la puerta de la enorme despensa y vigiló que no
hubiera nadie del servicio cerca.
– Ya puedes salir
–sonrió pícaramente a Lay.
– Muchas gracias,
preciosa –se puso a su lado y la besó por última vez de forma apasionada,
aunque trataba de controlarse para lo que estaba por venir.
Salió de la habitación
y enfiló el pasillo de las habitaciones de los criados para llegar a las
escaleras que daban a la gran mansión Kim. Colarse allí había sido más sencillo
de lo que jamás se habría imaginado, solo tuvo que ganarse el favor de
una de las numerosas jóvenes que trabajaban al servicio de la mafia.
Llegó hasta la primera
planta y giró a la derecha, al ala donde se encontraban los dormitorios, según
le había indicado aquella chica cuyo nombre ya había olvidado. Si su memoria no
le fallaba, ella había dicho que era la tercera puerta a la izquierda.
Pasó frente al lugar
indicado y golpeó suavemente la madera. Inmediatamente la voz ahogada de Kai le
dio permiso para pasar. Lay no pudo reprimir una sonrisa divertida que dio vida
a sus labios finos. Cuando el menor lo viera entrar seguro que no se reiría.
Yixing se recompuso
rápidamente y abrió la puerta lo justo para poder pasar, luego la cerró y, con
suma delicadeza, echó el pestillo para evitar que lo interrumpieran.
– ¿Por qué has tardado
tanto en traerme un maldito café, KyungSoo? –bufó el menor, tirado bocabajo en
la cama con la cabeza hundida entre diversos almohadones–. Ahora llama a SoHee
y dile que me tiene que curar –exigió con tono burlón.
El chino se lamió los
labios. Kai solo estaba tapado por una sábana blanca que le cubría únicamente
hasta la cintura, con su piel oscura uniformemente bronceada expuesta ante su
mirada lujuriosa. Aquel niñato despertaba sus más bajos instintos.
– ¿KyungSoo? –Lay rió
suavemente al escuchar el llamado de JongIn mientras se acercaba a su cama.
– Siento defraudarte,
no soy KyungSoo... Pero mira el lado positivo, soy más alto, más guapo y mejor
en la cama.
Kai se giró
inmediatamente al escuchar aquella voz, incorporándose levemente.
– ¿Qué demonios haces
tú aquí? ¿Cómo has logrado entrar?
El mayor negó con la
cabeza, agachándose justo al lado de la cama para estar a la altura de JongIn.
– Te dije que
conseguiría lo que quiero de ti... y yo siempre cumplo mis promesas, Kai.
El moreno tragó saliva
en seco al ver como el chico, poco a poco, se deshacía de su camiseta, dejando
sin ningún pudor al descubierto su torso blanquecino bien trabajado.
– No puedes hacerme
nada... –titubeó, sintiéndose de repente muy impotente por no poder moverse a
causa de sus heridas–. Puedo llamar a seguridad –Lay rió escandalosamente al
escucharlo para, acto seguido, subirse sobre él, inmovilizándolo con su propio
peso.
– Como se te ocurra
alertar o avisar a alguien de alguna forma, abriré la boca y cantaré como un
bonito y colorido loro, Kai. Y créeme, esa será tu perdición.
Yixing se inclinó
sobre el chico, haciendo que pusiera una mueca de dolor ya que el castaño
estaba presionando su herido costado izquierdo.
– Me haces daño... –
se quejó lastimeramente, sintiendo como atacaba su cuello con labios, dientes y
lengua.
– Guárdate las quejas
para más adelante, te harán falta –rió sobre su cuello, logrando que se le
erizara la sensible piel al menor.
Kai volvió a tragar
saliva, aquello había sido una amenaza en toda regla. Lay pensaba terminar lo
que tantas veces había comenzado de forma infructuosa y, en aquella ocasión, lo
iba a conseguir, no podía hacer nada por evitarlo.
– No me puedo creer lo
mucho que me pones –le jadeó al oído para después bajar a su clavícula y seguir
con la lengua el camino de piel morena que formaba.
Comenzó a bajar por su
pecho, dejando un camino de besos húmedos y cada vez más apasionados,
aprisionando con fuerza a la vez sus muñecas para evitar que se moviera.
JongIn trataba de
revolverse de forma inútil, ya que el chino tenía más fuerza de la que
aparentaba poseer. Sus labios mandaban corrientes eléctricas por todo el cuerpo
del menor, haciendo que cada vez le fuese más difícil contener sus reacciones.
Inconscientemente, el
moreno levantó la cadera al sentir la lengua de Yixing hundiéndose en su
ombligo, terriblemente cerca de su zona más sensible. Fue entonces cuando no
pudo contenerse más y dejó escapar un jadeo ahogado, con su pecho subiendo y
bajando cada vez más rápido.
– Parece que a ti
también te gusta –se burló el castaño, subiendo y mirándolo a los ojos.
– Hijo de puta –Kai
trató de transmitirle con la mirada todo el odio que sentía, pero solo sacó una
risa seca de su compañero.
– Eso no quita que lo
estés disfrutando tanto como yo.
Sonrió de lado antes
de mover las caderas, frotando su miembro con el de Kai y haciendo que gimiera
por primera vez en aquel encuentro.
– N-no hagas eso –se
quejó con los ojos fuertemente cerrados para tratar de contenerse.
– ¿El qué? ¿Esto?
–repitió la acción, sacando otro gemido del moreno. Lay rió de forma suave–. El
niño pequeño no ha sido nunca el dominado, ¿eh?
– No soy ningún niño
–a pesar de la situación, JongIn se negaba a dejarse humillar tanto.
– Claro que sí, lo que
tú digas, Kai.
El chino se lanzó
sobre sus labios gruesos, dejando que su lengua invadiera la boca del moreno,
saboreando su esencia, hundiéndose en él. Yixing gimió descaradamente entre el
beso, el dueño del dormitorio besaba mejor de lo que se imaginaba. Kai sintió
un pinchazo de placer en su vientre bajo al escucharlo. Ese simple gemido
podría haber conseguido que se corriera, pero por suerte se contuvo y mantuvo
su dignidad.
La temperatura de la
habitación crecía de forma alarmante, haciendo que Lay se sofocara pensando en
como su miembro estaba apresado por sus bóxers y la tela áspera de los
vaqueros. Se separó del menor, irguiéndose para aflojarse el cinturón,
tirándolo a un lado de la cama para después desabrocharse el pantalón. Nunca
permitía que el contacto visual con Kai se cortara, sintiendo el placer
recorrerle al ver como el menor no perdía ni un detalle de sus movimientos.
Yixing sonrió de medio lado, decidiendo que iba a poner un poco a prueba al
moreno.
Se bajó los apretados
bóxers, liberándose de su pequeña cárcel. Cogió su miembro por la base
firmemente y comenzó a masturbarse lenta y seductoramente. Pasó la lengua por
sus labios, echando después la cabeza hacia atrás para soltar un gemido
estrangulado, jadeando por el placer que él mismo se daba.
Kai cerró los ojos,
sintiendo la sangre agolparse en sus mejillas. Se pasó la mano por la cara y
cuello, aquello comenzaba a ser demasiado tentador como para tan siquiera
pensar en resistirse. Además, estaba seguro de que el chino ya habría notado su
erección simplemente tapada por la sábana.
Entreabrió los ojos al
escuchar un nuevo gemido salir de los labios de Yixing. Él sí que sabía sacar
provecho de sus encantos...
JongIn maldijo para sí
mismo, Lay era jodidamente sensual a pesar de su aspecto a simple vista
delicado e inocente. Como la bestia que despierta de su letargo para dejar paso
a una faceta que no le desagradaba en absoluto.
El moreno se relamió
los labios, apoyándose en los codos para tener una mejor visión del cuerpo y
los movimientos de su acompañante. Antes de que se diera cuenta, Kai estaba
completamente sentado ayudando a Lay en su tarea.
El chino sonrió al
sentir la mano de JongIn sobre su miembro, moviéndose de forma rápida y
placentera, rindiéndose a su toque para dedicarse a gemir. Se dejó caer sobre
Kai, tumbándolos a ambos pero sin permitir que el movimiento de la mano ajena
cesara. Comenzó a jadearle al oído, retorciéndose sobre su cuerpo moreno.
– Kai~ –le ronroneó
suavemente–. Podrías sustituir tu mano por otra cosa... –besó su cuello,
haciendo un camino de besos hasta sus labios–. Seguro que lo haces genial.
Yixing rió cuando se
vio bajo el cuerpo ardiente de JongIn, que se había encargado de darle la vuelta
a la situación. Verlo tan dispuesto le había sorprendido muy gratamente.
El menor se deshizo de
la sábana de una buena vez para no estar incómodo y comenzó a bajar por el
pecho de Lay, siguiendo cada línea que formaban sus músculos. Mordió suavemente
su cadera mientras terminaba de desnudarlo de cintura para abajo.
– Por fin estamos en
igualdad de condiciones. Ahora vas a ser tú el dominado –se burló.
Yixing rió de nuevo,
le parecía adorable que un niño como Kai pretendiese dominarlo.
– Piensa lo que
quieras, Kai.
Sin perder tiempo, el
chino empujó la cabeza del menor hacia su miembro, no tenía ganas de juegos.
JongIn obedeció sin poner resistencia, abarcando con su boca todo lo que podía.
– ¡Joder! –Lay levantó
las caderas como acto reflejo a aquella sensación tan placentera, comenzando a
marcar el ritmo que quería.
El moreno subía y
bajaba, trabajando tan rápido como podía para cumplir con las exigencias de su
ya amante. Cogió su miembro por la base, empezando a masturbarlo de nuevo.
Como pudo, Kai se
libró del agarre de Yixing, parando en su labor para mirarlo.
– ¿Por qué cojones
tienes que ser tan bruto? –se quejó de mal humor–. ¿No ves que no me cabe en la
boca, capullo? –refunfuñó.
– Mmm... creo que me
lo voy a tomar como un cumplido –sonrió, sentándose en la cama–. Algo así como
“mmm~ Lay~ la tienes tan grande...”
– ¡Yo no he dicho eso!
–JongIn se irguió, tratando de asesinar con la mirada al mayor.
– No hablo de
palabras, sino de tu mirada. Me estás pidiendo a gritos que te la meta y te
haga gritar de placer –susurró de forma ronca, cogiéndolo por la barbilla para
mirarlo a los ojos.
– Idiota... –murmuró.
– Pero no me puedes
negar que estoy buenísimo.
Yixing atrajo al menor
hasta su cuerpo para besarlo de forma más lenta y tranquila, aunque no menos
pasional. El chino bajó con sus manos por la espalda morena hasta agarrar su
culo bien formado. Kai se separó del beso para jadear al sentir los dedos
largos de Lay acariciar la zona de su entrada, poniéndose en tensión.
– Relájate, JongIn –el
menor abrió los ojos al escuchar su verdadero nombre de labios de su amante–.
Nunca te lo han hecho, ¿eh?
El chico bajó la
mirada, avergonzado. A pesar de fardar tanto de vida sexual y de ser bisexual,
nunca se había visto en aquella situación.
– ¿Tienes lubricante?
Kai no contestó,
simplemente se estiró hasta alcanzar el primer cajón de su mesita de noche, de
donde sacó un botecito de lubricante, tendiéndoselo a Lay.
– Sabor fresa –leyó la
etiqueta–. Menudas noches habrás pasado jugando con esto...
– Cállate –el chico
sentía sus mejillas arder con fuerza, ya avergonzado de por sí con la situación
como para soportar bromas.
Yixing se embadurnó
tres dedos con el espeso líquido, llevando su mano después a la entrada del
menor, comenzando a acariciarla en forma de círculos.
– Tranquilízate... te
aseguro que te va a gustar –besó su mejilla, pasando luego a su oreja para
morder con suavidad el lóbulo.
JongIn asintió,
aspirando hondamente para dejar salir el aire con lentitud. Cuando el primer
dedo entró, se relajó ya que no le había dolido tanto. Se acercó a Lay,
sentándose a horcajadas sobre él, permitiendo que el chino rodease su cintura
de forma protectora y posesiva.
Cuando el segundo dedo
llegó, una oleada de molestia abarcó su zona baja. Sin embargo, el suave
susurro de Yixing y el sinfín de besos que dejaba sobre su piel lograban que se
relajara de nuevo, sintiendo el placer del calor ajeno invadirlo. Kai no tardó
en comenzar a gemir, exigiendo más, especialmente cuando los dedos largos y
finos de Lay tocaron una zona de su interior que él desconocía.
Antes de que se diera
cuenta, el chino lo había obligado a ponerse a cuatro patas, acariciando toda
su espalda mientras se posicionaba tras él.
– ¿Estás listo? –besó
su omóplato derecho.
– Joder, empieza de
una maldita vez ya.
Lay rió, jadeando
inmediatamente después al clavarse de una estocada en Kai. Salió un poco y se
volvió a clavar, arrancando nuevos gemidos del menor. Yixing comenzó con un
vaivén lento, abarcando la oleada de placer que lo invadía, marcándole a JongIn
los dedos en la cadera.
Pronto, el moreno no
podía dejar de gemir, moviendo las caderas, exigiendo más placer, queriendo más
de todo lo que Yixing le daba; más besos, más caricias, más jadeos ahogados en
su cuello... y se lo hacía saber cada vez que gemía Yixing.
Ninguno de los dos se
molestaba en ocultar su placer, tal vez demasiado confiados pensando que nadie
los podía escuchar, sintiéndose solos, abandonados por todo el mundo en aquel momento...
hasta que tocaron a la puerta.
– ¿S-señor...?
Kai abrió los ojos,
asustado, al distinguir la voz de KyungSoo. Trató de separarse de Lay, pero el
chino se lo impidió, sin cesar en su movimiento.
– Dile que se largue
–le susurró al oído, acariciando todo su pecho, tentándolo para que no se fuera
de su lado.
JongIn entrecerró los
ojos, sin poder evitar gemir ante la voz ronca de su amante, y asintió.
– V-vete... KyungSoo
–pronunció con dificultad, deseando que su criado no cuestionara su decisión.
No era la primera vez
que el menor de los Kim se llevaba compañía a su dormitorio, algunas
veces incluso a chicas del servicio. Pero en aquella ocasión todo era demasiado
distinto, extraño... No estaba con un cualquiera, era su amigo, Lay, que se
había colado en su habitación; no se encontraba en cualquier situación, estaba
permitiendo que accediera a zonas de su propio cuerpo que ni él había tocado; y
lo peor... todos pensaban que Yixing no debía acercarse de nuevo a Kai.
– Pero... debo curarle,
señor.
– ¡Largo! –gruñó el
moreno, avergonzado por todo aquello por primera vez en demasiado tiempo.
Lay rió, saliéndose de
su interior y sentándose en la cama, con la espalda apoyada contra el cabecero.
– Ven aquí –ordenó,
palmeándose los muslos.
El menor gateó hasta
el otro, sentándose a horcajadas sobre él para después autopenetrarse,
comenzando de nuevo con aquel placentero vaivén. Lay lo cogió por las caderas,
ayudándolo con los movimientos. Los gemidos no tardaron en volver a inundar el
dormitorio, subiendo la temperatura hasta extremos que no conocían.
En aquella nueva
posición, JongIn se sentía aún más avergonzado, con la mirada del chino
penetrándolo y sus labios tan cerca, tentándolo. Era extraño, nunca se había
sentido así... como si fuera la primera vez que compartía una situación igual
con una persona.
Kai escondió su rostro
en el cuello de su amante, agarrándose a sus hombros fuertes y blanquecinos
como si su vida dependiera de ello.
– Me gusta JongIn...
–el murmullo de Lay le sorprendió, haciendo que se sonrojara aún más, si es que
eso aún era posible–. Me gusta más que el Kai soberbio y ligón... –besó su
mejilla, buscando sus labios desesperadamente.
El moreno se irguió,
aceptando los labios finos de Yixing en un suave beso, tranquilo, sensual, de
esos que conseguían que Kai desconectara de todo lo que le rodeaba y se
centrara únicamente en la otra persona.
El ritmo de sus
caderas era cada vez más errático y descoordinado a causa del orgasmo que se
acercaba a pasos agigantados, construyéndose en sus vientres bajos. JongIn
sabía que no iba a aguantar mucho más, así que comenzó a darse placer a sí
mismo, corriéndose prácticamente al instante. A los dos segundos, Lay lo
acompañó en el culmen del placer, con el nombre del menor en los labios.
Yixing dejó caer la
cabeza hacia atrás, apoyándola contra la pared. Al poco, sintió como Kai se
salía de él y se echaba sobre su pecho en una posición más cómoda. El chino
sonrió, acariciando el pelo suave y moreno del menor para después estirarse en
busca de la sábana que había caído al suelo durante su encuentro.
Con cuidado, Lay se
levantó de la cama, tumbando a JongIn y cubriéndolo con la sábana para que no
cogiera frío. Dejó un beso en su frente de forma tierna, comenzando a vestirse lentamente
después.
– ¿Ya te vas? –la voz
adormilada del menor llamó su atención, haciéndole sonreír, jamás se imaginó a
Kai siendo como un niño, frágil, pequeño, inocente...
– Sí... –suspiró–. No
creo que sea adecuado que me quede después de la que me lió Joon... Además,
tienen que curarte esa herida y a mí no me pueden ver aquí.
Kai bajó la mirada,
algo apenado. Era la primera vez que veía a Lay así de serio, evaluando su
situación. Siempre había pensado que el chino era una persona alocada que simplemente
se dedicaba a vivir su vida, pero se equivocaba...
–
Descansa, JongIn –le sonrió antes de quitar el seguro de la puerta y abrirla un poco, cuidando que nadie
lo viera salir de allí.
El menor se hundió
entre sus almohadas tras ver a Lay desaparecer de su dormitorio. Aún huele a
él, pensó, sintiéndose estúpido y perdido, como un niño en mitad de una
calle bulliciosa, sin saber qué hacer. ¿Por qué Yixing había tenido que
aparecer de repente? ¿Por qué tenía que haber tirado todas sus barreras precisamente
ahora? Ahora, cuando por fin tomaba sus propias decisiones, cuando se sentía
seguro, cuando pensaba que podría lograrlo... ¿Por qué ahora...?
.png)
Te dejaré comentarios separados sólo porque sí. (?) y reaaalmente lo siento por no comentar antes q___q yo te amo, no me odies (??) Aersh... Iré comentando por orden esta vez. Me da cosita con HeeChul :c no sé, con eso de que el también tiene sentimientos y eso... le entiendo de cierta forma...
ResponderEliminarAhora lo importante! (??) -Biela pls- Cuando leí por primera vez el cap, te detesté porque me calenté y en todo momento la foto esa de Lay con una chaqueta y sin camisa debajo, no salía de mi mente //// PLS. No sabía qué hacer, srsly, sentía que si dejaba comentario en ese momento iba a estar de caliente y mi dignidad se iba a esfumar (???) /escusa 1 por la cual no dejé comentario/.
Cuando se me pasó lo caliente (?) Me volví a calentar con JongIn (????) ES QUE TENGO DEBILIDAD POR JONGIN Q___Q </3 -No, no por Kai, por JongIn-. Entonces x'DDD ay, cuando KyungSoo ♥ tocó la puerta, me dio y me empecé a reír como imbécil (?) x'DDDD es que me imaginé a JongIn todo ukeao' y rojo y con vergüenza tratando de quitarse a YiXing de encima, pero a la vez no porque le gustaba (?) y KyungSoo asustado/avergonzado del otro lado... y YiXing burlándose... Qué situación más... especial. (?)
Y así pue' (?) diría más, pero ya es suficiente incoherencia para un cap xD asdfsvuyhfds Estuvo bueno el cap, ME ENCANTÓ -ya te lo había dicho- y de nuevo, lo sieeeeento por no comentar antes ;; pero ya he vuelto! Ya tengo ordenador y ya te puedo comentar normalmente, jeje~ Te quiero, Aurita Ancianita Bonita~~ ^^
Ay...Mi vida...Por qué...(?) Yo apenas tengo 15, mucho que vivir, ¿y vienes tú a escribir esto? No, no, no mercy ♫ (???) Hmh..Bueno, déjame pensar bien lo que comentaré antes de joder mi dignidad, como dice Biela ↑ (?) -Suspira profundamente.- Vale, empecemos. (?) La mayoría de todo este episodio es eso 8DDD QUE BUEN REGALOTE. (??) -Su episodio favorito (???).- Bueno...¿Sabes? Considerando que el lemon, hoy en día, es más bien un tema de fanfics para principiantes (muuuy lamentablemente.), como siempre, tú, lo haces más que especial 8D jajaja ;; Lay apenas estaba besando a Kai y yo ya estaba echando humo (?)...Mi precioso bebé Jongin...También soy tan débil por él~♥ tan profundamente inocente e ingenuo, tal cual como dices...¿Te dije que amo como escribes, no? Magistral, esa simple palabra. No sé qué decir jaja ;A; (?) Bueno xD, debo decir que el "lemon" comúnmente es algo para fujoshis lelas que quieren puro sexo porque les da miedo ver porno real (?) pero ¿Este? Este es el verdadero lemon, el bueno, el bien narrado que enciende incluso cuando aún no se han desnudado (???)...En fin u3u no sé, te amo por eso...Hoy en día no queda cualquier escritor que pueda escribir cosas así, tan precisamente bien planeadas y estructuras. Mis alabanzas (???). Por último debo decir que no pude evitar morir de risa con lo de Kyungsoo ¿Y quién no? Hasta Biela se rió (????) Pero es que x'DDD Imaginé sus ojos abiertos como platos detallando la escena...AJAJA u3u..Ahh, bueno ya, voy al siguiente x'D~ ¡Graciaaaas! ♥♥♥
ResponderEliminar